Vuelta de vacaciones: “¡no quiero trabajar!”. ¿Qué valor le damos al trabajo?

Seguramente, muchos de vosotros, después de un período de vacaciones, os pasa que no queréis volver al trabajo. Es una sensación normal, muy extendida y que ocurre por la relajación y el disfrute que dan las vacaciones, pero también porque el trabajo lo vemos, en muchas ocasiones, como una obligación que nos aparta de nuestro libre albedrío de hacer lo que queremos. Sin embargo, las personas que no trabajan desde hace un tiempo estarían deseosas de encontrarse en esta situación. Todo esto tiene que ver con el valor que le damos al trabajo.

Evidentemente, el valor que le damos al trabajo es subjetivo y no sólo es personal, sino que puede ir cambiando en una única persona durante su vida.

Antes de seguir, aviso que este post es expositivo de diversas situaciones y reflexiones sobre el valor que le damos al trabajo y que está redactado para llegar a una idea simple, que expondré al final del post, pero que parece que nos la hemos de ir recordando.

Las personas que no trabajan y llevan un tiempo buscando trabajo, desean trabajar porque, para muchos, cubre unas necesidades que no están cubiertas: necesidades básicas, sobre todo, pero también de seguridad, reconocimiento, respeto, éxito y autorrealización. El valor que le damos al trabajo cuando no trabajamos es elevadísimo, porque es básico.

Evidentemente, no todo el mundo que no trabaja tiene esta falta de necesidades, pues están cubiertas por otro lado. No todo el mundo que no trabaja, desea trabajar. Para muchos, es una necesidad para cubrir lo básico, pero no lo querrían hacer. El valor que le damos al trabajo, en estos casos, es mínimo.

Cuando volvemos de las vacaciones, la mayoría no quiere ir a trabajar porque se ve el trabajo como una obligación o porque se disfruta más y se autorrealiza más haciendo otras cosas. En estos casos, el trabajo cubre las necesidades básicas, pero no de autorrealización y satisfacción personal, y por eso no queremos volver.

En función de nuestra situación y nuestros valores y creencias, el valor que le damos al trabajo puede ser muy distinto.

Para las personas que buscan empleo, es evidente que lo primero y necesario, es encontrarlo para empezar a cubrir las necesidades faltantes, pero después resulta que, mucha gente que trabaja, tampoco está satisfecha con su trabajo. ¿por qué?

Son muchas las circunstancias que hacen que no estemos satisfechos en el trabajo:

  • No cubre con las expectativas que teníamos sobre lo que conseguiríamos laboralmente.
  • Estamos mal en el trabajo, porque no nos reconocen la labor realizada, porque no hay buen ambiente, porque no nos sentimos seguros…
  • Porque, realmente, no nos gusta trabajar o consideramos que el trabajo no es tan importante y queremos cubrir estas necesidades en otras facetas de la vida.
  • Porque tenemos una actividad u ocio u otras facetas de la vida que nos apasionan más que el trabajo pero no podemos dedicarle el tiempo que nos gustaría porque hemos de trabajar para cubrir las necesidades básicas.

Hay muchos motivos, como podéis ver, para estar insatisfechos en el trabajo. Por eso, cuando volvemos de vacaciones, por ejemplo, surge esta pereza… pero también pasa los lunes, incluso para algunos, cada día que se va al trabajo.

Todo ello tiene que ver con que el trabajo que cubre sólo las necesidades básicas, es un trabajo necesario, pero no suficiente, la mayoría de veces, para hacernos felices. Para ello, necesitamos que se cubra otra necesidad: la de autorrealización.

Y puede que esta necesidad de autorrealización se consiga porque:

  • El trabajo cubre las necesidades básicas.
  • Nos sentimos personas valoradas en el trabajo.
  • Creemos que el trabajo saca lo mejor de nosotros, sintiéndonos personas responsables y profesionales.
  • Cubrimos, en el trabajo, las necesidades de relaciones interpersonales.
  • Consigue facilitarnos el día a día, organizándolo y, en cierta manera, facilitándolo.

También son muchos los motivos por los que nos podemos sentir autorrealizados en el trabajo. Depende de cómo sea cada persona, qué valores tiene y en qué situación se encuentra.

Claramente, la situación del mercado laboral actual no ayuda. Los salarios son bajos, hay poca cultura del premio y satisfacción del trabajador, hay mucha temporalidad… todo ello hace que el valor del trabajo haya disminuido, porque vemos complicado que se cumplan nuestras expectativas.

El valor que le damos al trabajo se ha devaluado por las circunstancias actuales. Sólo unos pocos están completamente satisfechos en el trabajo.

Ok. Ya hemos hablado de por qué no se consigue, pero… las personas que sí están satisfechas… ¿qué han hecho para estar así? Vamos a verlo y vamos a copiarlos… como no, hay que copiar a quien consigue las cosas, al que hace cosas buenas o al que lo hace bien, como siempre les digo a mis hijas… evidentemente, hablo de copiar comportamientos, no escritos, ideas patentadas o posts 😉, por ejemplo.

Seguramente, si les preguntamos, no sólo les cubren las necesidades básicas, sino también las de autorrealización. Y aquí, puede que muchos penséis en que es gente que gana mucho dinero, pero no, encontraremos de todo. Porque uno puede sentirse autorrealizado por todo lo citado antes, no sólo porque el dinero cubra mucho más que las necesidades básicas.

Pero como esto es tan personal, toca que cada uno de vosotros penséis sobre lo que le pedís, por decirlo de alguna manera, al trabajo. ¿Qué es lo que queréis conseguir con el trabajo? Para ello, tenéis que tirar de autoconocimiento. Puede que, de entrada, si estáis en el paro por un largo período y tenéis urgencias económicas, con conseguir un trabajo que mínimamente cubra lo que deseáis ya sea suficiente. Pero es posible que, con el tiempo, una vez cubierta la necesidad básica, no sea ya suficiente.

Y ahora voy a la idea simple que seguro que todo el mundo os recuerda y que sabéis, pero que se olvida a menudo: tenéis que hacer todo lo posible para que se cumpla lo que queréis hacer (siempre y cuando sean buenas intenciones, ¿eh? 😉).

Y muchos pensareis… sí claro… ¡Qué fácil decirlo! Y aquí vendrán los peros… “pero ahora no puedo”, “pero en mi situación es difícil”, “pero es muy difícil de conseguir”…

Cierto. Hay veces que es muy difícil conseguir lo que uno quiere en el tiempo deseado. O puede que su objetivo no sea realista. Pero también es cierto que a veces nos despistamos del camino, o no somos lo suficientemente organizados para conseguir en un plazo más largo, lo que queremos, o necesitamos ayuda externa o no sabemos lo que queremos o no sabemos cómo conseguirlo… Hay muchos motivos para no conseguir lo que se quiere. Unos motivos son muy reales y nada se puede hacer. Otros, son producto de nuestros miedos o dificultades personales para conseguirlo. Contra la primera, poca cosa se puede hacer más que mitigar lo que se pueda el dolor o conseguir pequeños triunfos. Contra el segundo, se pueden hacer muchas cosas, pero no siempre lo vemos claro o no siempre lo hacemos.

Pero de esto iré hablando en los siguientes posts: cómo conseguir lo que deseas. Preparaos, que os hará falta un plan, un análisis severo, una cierta autocrítica y mucha constancia.

Pensad sobre el valor que le damos al trabajo, qué lugar ocupa el trabajo en vuestra vida, sobre si estáis donde queréis estar y sobre si tenéis un plan para mejorar… y si tenéis miedos que os detienen.

Seguiré hablando sobre lo que nos motiva y cómo conseguirlo.

Un saludo.

PD- Y sí, he vuelto de vacaciones y he pensado que no quiero trabajar, como muchos de vosotros. En mi caso, es que me encanta viajar. Creo que el mundo es muy grande y yo he viajado poco. Y aunque me guste mucho mi trabajo, tengo ahora esta inquietud y ganas de conocer lugares.

Autor

Francesc Gelida
Formador, ponencias y conferencias de desarrollo personal y profesional y redes sociales. Linkedin para profesionales

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