Este año, he tenido la suerte de participar en diversos procesos de selección y, como suelo hacer muchas veces, me gusta explicar mi experiencia en estos procesos, por si os es de utilidad. Así que os explico mi experiencia en las últimas entrevistas de trabajo que he hecho.

Los que me vais leyendo sabéis que mi principal actividad es la formación en el campo de la orientación y el desarrollo competencial, pero también hago selección, aunque en menor dedicación.

Este año he realizado, de momento, 6 procesos y 48 entrevistas, para que os hagáis una idea.

Como idea general, tengo la sensación de que cada vez menos personas le “temen” a la entrevista y saben venderse mejor. Con excepciones, pero creo que ya estamos interiorizando que hemos de saber vendernos, hablar bien de nosotros y prepararnos la entrevista… pero no siempre es así.

Hay que decir que todas las entrevistas, menos una, las he hecho en formato online y que todo el mundo ha mostrado un buen nivel de conocimiento del software y se ha adaptado bien a la entrevista online.

Otra cosa que hemos aprendido a marchas forzadas en los últimos tiempos.

Otro aspecto que destacaría es que hay menos tensión. Se habla más de tú a tú, de forma más directa y con más confianza en lo que se dice y en uno mismo. La entrevista, en muchos casos, ha pasado a ser una conversa entre profesionales, como yo defiendo que debe ser. No debemos afrontar la entrevista desde una posición de inferioridad, esperando a verlas venir y sin confianza propia, aunque sé que es difícil a veces.

Por tanto, como positivo, he visto:

  • Más venta de uno mismo y más preparación de la entrevista.
  • Adaptación a la entrevista online.
  • Mayor autoconfianza en la propia candidatura.

Por otro lado, hay comportamientos y actitudes negativas que se repiten de forma generalizada y algunos errores no tan habituales pero que creo que son importantes destacar. Vamos a ello.

Lo primero que os quiero destacar es muy curioso y me ha pasado en un gran número de entrevistas. No sabía si era 100% generalizable pero después de hablar con otras personas del sector parece ser que es una tendencia.

L@s candidat@s están llegando más tarde con la entrevista online.

Fuerte, ¿no? Es algo que me ha sorprendido en las primeras entrevistas, pero después ha sido cada vez más habitual. ¿Por qué motivo? Se me ocurren los siguientes:

  • Relajación al hacer la entrevista online, pues se hace desde casa.
  • Conectarse a la hora exacta o un minuto antes por lo fácil que es hacer la entrevista desde casa, pero después aparecen los problemas de conexión o que el ordenador va más lento o surge una circunstancia familiar o casera que se ha de resolver…
  • No dominio del software (aunque como he dicho antes, la gran mayoría parecía dominarlo).

Así que ya sabéis. No puedo saber el motivo por el que se llega tarde a una entrevista online, pero no puede suceder. La sensación de un profesional de la selección es de poca responsabilidad, organización y que se llegará tarde al trabajo. Si ha pasado el primer día, ¿por qué no ha de pasar después?

En general, me parece que hay una mayor relajación en las entrevistas online, lo que puede llegar a ser un problema.

Por ejemplo, en las últimas entrevistas, me acuerdo de personas que vestían de forma totalmente inadecuada. Vestían como visten por casa. No es algo general lo de la vestimenta, pero se dio en 3 casos, que llamaban mucho la atención.

Pero la relajación se ve más en la actitud de las personas entrevistadas.

Ha sido habitual en las últimas entrevistas, encontrarme con personas que tenían una actitud muuuuuyyyyyy relajada. Apoyando la cabeza en las manos, bajando el volumen de la voz o el ritmo, no entonando… Todo ello produce menos interés al profesional de la entrevista. Mi sensación era que aquella persona no estaba especialmente motivada para el trabajo.

Al estar en casa puede que uno no se dé este cambio de chip de “estoy en una entrevista de trabajo” y la entrada a la entrevista sea la continuidad de lo que estéis haciendo por casa… lo que no os interesa que pase.

Nos hemos de preparar para ir a la entrevista, nos hemos de vestir con el chip de “soy un profesional que va a ser entrevistado”, De lo contrario, tendremos más difícil generar buen feeling a quien selecciona.

Otro detalle que destacar es que, en pocas personas, pero creo que es necesario destacarlo, ha pasado algo muy curioso. Había personas que miraban fija y directamente al objetivo de la cámara, a la webcam.

Sé que en muchas webs lo aconsejan, pero yo no. Os explico por qué.

Si miráis fijamente a la cámara, la sensación es un poco inquietante, poco natural. Es como si pensarais “no se me va a escapar, no le quito ojo de encima”. Además de las sensaciones que pueda generar, nos quita naturalidad. Lo normal es mirar a la persona, no a la cámara. Cuando miramos a alguien nos comunicamos de forma más directa, natural y también tenemos un feedback y una información que puede ser relevante para la entrevista. De la otra forma, perdemos este feedback e información.

Por último, quería resaltar que, en ocasiones, hay poca venta personal en aquellas personas entrevistadas que ya trabajan.

Es normal acudir a una entrevista de forma más relajada si ya tienes un trabajo, pero si nuestro objetivo es cambiar, hemos de seguir dando lo mejor de nosotros y mostrar interés.

Puede que esta oferta no acabe de interesar, pero si gustamos, también es posible que nos llamen para una oferta que nos genere más interés.

Y hasta aquí el post de hoy y mi experiencia en las últimas entrevistas que he realizado. Son pocas por lo que no se puede generalizar, pero siempre es interesante tenerlo en cuenta.

¿Y cuál ha sido vuestra experiencia en las últimas entrevistas?

Autor

Francesc Gelida
Formador, ponencias y conferencias de desarrollo personal y profesional y redes sociales. Linkedin para profesionales