¿Cuánto tardan en llamarte en una entrevista? ¿He de llamar después de una entrevista de trabajo? Vamos a intentar resolver estas dudas.

Los procesos de selección nos generan muchas dudas. No sabemos realmente qué es lo que ocurre tras el telón, por lo que desconocemos, a veces, cómo actuar. Muchos candidatos me dicen que no quieren llamar para no hacerse “pesados”.

¿Es esto realmente así? ¿Nos hacemos pesados por hacer un seguimiento de nuestra candidatura?

Antes de responder a eso, aclaremos un punto necesario que nos ayudará a tomar una decisión ante esta duda.¿He de llamar después de una entrevista de trabajo?

Cuando la entrevista de trabajo encara el final, es habitual encontrarse con una pregunta muy típica: ¿Alguna pregunta más?

La gran mayoría de veces que he hecho esta pregunta, se me ha respondido con un: “no. Ahora no tengo ninguna duda. Puede que más en adelante me surja alguna, pero ahora no”. O algo similar. Otras veces, si no le había comentado el tema económico, la pregunta se ceñía a este apartado. Pocas veces los candidatos han aprovechado para decirme: “sí, una pregunta… ¿Y ahora qué? ¿Cómo sigue el proceso? ¿Se pondrán en contacto con todos los candidatos o sólo con los seleccionados? ¿Cuánto creen que tardarán en decidir a quién contratan? ¿Habrá alguna otra entrevista?[bctt tweet=”¿Cuánto tardan en llamar después de una entrevista de trabajo? ¿He de llamar yo? ” username=””]

O sea, pocas veces preguntamos sobre el propio proceso de selección. Esto nos puede dar una idea de cuándo podemos llamarlos. Si nos dicen que calculan que en una semana decidirán algo, han pasado 10 días y no nos han llamado… ¿podemos llamarlos? Evidentemente, sí. ¿Estamos interesados en el puesto de trabajo? Pues lo hemos de demostrar. Otra cosa es llamar a menudo.

Puede que el proceso de selección ya esté finalizado, pero igualmente, nos interesa saberlo. Además, nunca está de más demostrar interés. Puede que seamos el segundo o el tercero de la lista, y un detalle así, puede sumar.

Puede que el proceso no haya finalizado y estén entre nosotros u otra persona, y de nuevo, un detalle así puede ayudar a desequilibrar la balanza.

También podemos, durante la entrevista, preguntar al reclutador si podemos llamarle pasado estos días o si, en el caso de no recibir llamada quiere decir que hemos sido descartados.

Por lo tanto, sirve para nosotros, quedarnos tranquilos sobre el proceso, creer que ya podemos desentendernos, o no. Y también es importante por si hay “empate”. Todo suma.

Pero lo más importante, es salir de la entrevista sin dudas, sabiendo cómo será el proceso y cuándo podemos intervenir. Si no lo sabemos, será difícil acertar cuándo llamar.

También podemos enviar un mail de agradecimiento, pero a mí, personalmente opino, me parece arcaico. Como mínimo, me parecen arcaicos los modelos que corren por internet. Si me apuráis, y de forma general, que siempre hay excepciones, ni un mail simple agradeciendo la entrevista y deseando incorporarse en la empresa. Este párrafo, repito, es una opinión personal. Si hay algún reclutador en la sala que no lo vea así, animo a que deje algún comentario.

Otra opción, es añadir al Linkedin a la persona que te ha hecho la entrevista. Pero esto genera dudas. Suele caer bien, pero también los hay que pueden verlo mal. Por norma, si el entrevistador es de una consultoría, es interesante que formemos parte de su grupo de contactos de Linkedin.

Si llamamos, una vez superado el período que nos han dicho y no se puede poner el entrevistador, dejemos los datos para que nos llame. Si no lo hace, podemos llamar 2 o 3 días después. Si sigue sin llamarnos, dejemos de llamar.

Si llamamos antes del período estipulado, ya es más peligroso. No nos estamos ciñendo a lo indicado. Mejor no hacerlo.

Por lo tanto, de nuevo la lógica y apartar los miedos, se imponen. Se trata de entender lo que pasa en el backstage de la selección, en tener toda la información y saber utilizarla para nuestros intereses. Evidentemente, es lícito saber si seguimos en un proceso de selección o no. Llamemos, según lo acordado, pero sin ser “pesados”.