Hoy el post va dirigido para quien pueda vivir la entrevista de empleo como una amenaza y acuda a ella con nervios, ansiedad e inseguridad. La entrevista es una situación en la que hay uno o diversos profesionales que evalúan las candidaturas para conocer quién es el/la candidata/a idóneo/a para ese trabajo. Lo que podría ser una oportunidad, lo podemos llegar a vivir como una amenaza. Me explico.

¿Os ha pasado alguna de las siguientes situaciones en entrevista?:

  • Antes de la entrevista, aparecen nervios… o el día anterior hay dificultad para dormir bien.
  • Acudir a la entrevista con actitud negativa hacia la persona que hace la entrevista o hacia el propio sistema de selección
    • A ver qué tonterías preguntan”.
    • “Seguro que me harán preguntas trampa”.
    • “A mí que me pongan a trabajar y verán que soy bueno trabajando”. 
  • Mantener una actitud negativa hacia el resultado de la entrevista:
    • No creo que me cojan”.
    • “Seguro que ya tienen a la persona seleccionada”.
  • E incluso, mantener una actitud negativa con uno mismo, lo que puede afectar a la autoestima personal y generar inseguridad en la entrevista:
    • No me seleccionarán cuando vean que llevo 3 años sin trabajar (¡ya lo han visto en el currículum y aun así te han llamado!).
    • “Tengo 45 años”.
    • No me escogerán porque…” (elige el motivo que pienses…).

Estos pensamientos y actitudes son habituales de cara a una entrevista, lo que no quiere decir que nos sean de ayuda… más bien al contrario.

¿Por qué suceden? ¿Podemos controlarlos? ¿Por qué nos perjudican?

Primero, claro está, puede haber experiencias que refuercen estos pensamientos, experiencias negativas en entrevistas anteriores.

Sea el origen que sea de donde provienen estos pensamientos, parece claro que tienen que ver con nuestra seguridad personal, por un lado, y con las atribuciones que hacemos a la otra parte, a las personas que hacen selección de personal.

“Estos pensamientos negativos tienen que ver con nuestra seguridad personal, por un lado, y con los valores que  atribuimos a los profesionales de selección y a su trabajo

Lo que deja claro es que, en la entrevista, no estamos en nuestra zona de confort, por lo que se generan todos estos pensamientos negativos que hacen que nos inquietemos o enfademos más… lo que nos interesa poco si nuestro objetivo es superar con éxito la entrevista.

¿No sería mejor ir a una entrevista pensando en todo aquello que podemos aportar como profesionales? ¿No sería mejor que nos parásemos un momento a pensar y viéramos en qué somos buenos, cuáles son nuestros puntos fuertes, nuestras competencias en el trabajo? ¿No iríamos más seguros a la entrevista de trabajo? ¿Por qué en ocasiones no lo hacemos?

Diría que tiene que ver con que vemos la entrevista como una amenaza, no como una oportunidad.

¿Y por qué nos podemos sentir amenazados en una entrevista?:

  • Hay mucho en juego. El valor que le concedemos a la entrevista puede ser elevado, en función de nuestra situación personal. Y el precio personal de no ser seleccionado/a es muy alto.
  • No tenemos experiencia en entrevistas de trabajo, por lo que no estamos seguros sobre cómo afrontarla y nos genera inseguridad personal.
  • Hemos tenido experiencias anteriores negativas en entrevistas que no queremos volver a vivir.
  • Nos sentimos evaluados, por lo que, si no estamos seguros/as de nosotros/as, nos podemos sentir mal.

Fijaos que estamos hablando de los siguientes conceptos:

  • Inseguridad personal.
  • Puede que autoestima baja.
  • Miedo a ser evaluados/as.
  • Desconfianza personal sobre la propia profesionalidad.
  • Inseguridad sobre “el otro”, el profesional responsable de la selección.

Cuando estamos seguros/as, vamos a una entrevista viéndola como una oportunidad. Confiamos en nosotros/as y nos adaptamos más fácilmente a la situación de entrevista y a la persona que selecciona. Al estar con más seguridad y tranquilidad, más confiados/as en nuestras posibilidades, nos vendemos mejor y estamos más atentos/as a lo que sucede en la entrevista, nos controlamos más y mejor, sabiendo qué ofrecer que le pueda interesar a la persona que selecciona para una oferta de trabajo. Si no es así, nos aparece una voz interna durante la entrevista, con mensajes negativos, que puede ir minando nuestra seguridad.

“Cuando estamos segur@s, vamos a una entrevista viéndola como una oportunidad, nos adaptamos más fácilmente a la situación y estamos más confiad@s en nuestras posibilidades, nos vendemos mejor”

Por tanto, todo pasa por la seguridad personal. Cuando uno confía en sí mismo, no le afecta tanto la otra persona o la situación. Estamos hablando de marca personal. Cuando se confía en su marca, en sí mismo, sabe ver sus cualidades y puntos fuertes profesionales y lo sabe explicar en una entrevista, pues no la ve como una amenaza si no como una oportunidad.

Pero si pasa lo contario, si la vemos como una amenaza, bien porque hay mucho en juego y si sale mal lo viviríamos como un fracaso, bien porque al sentirnos evaluados/as no nos gusta porque en realidad lo que nos pasa es que no confiamos en nosotros/as mismos/as, se nos hace más difícil enfrentar la entrevista con posibilidades de éxito.

Entonces, nuestra comunicación no verbal nos puede delatar sobre cómo estamos por dentro. Puede que entonces no defendamos bien nuestra candidatura porque en realidad no confiamos en nosotros/as mismos/as.

Y entonces vemos la entrevista como amenaza y nos pueden surgir todos esos pensamientos negativos del principio.

¿Y qué podemos hacer para percibir la entrevista como una oportunidad?

Primero, habría que hacer un trabajo personal para mejorar la autoestima, si detectáis que la cosa va por ahí.

Segundo, saber valorar vuestros puntos fuertes a nivel profesional. Empezad por hacer un listado con vuestras competencias profesionales.

Después, entrenad cómo expresarlas y creed en vosotros/as.

Puede que vuestra situación no sea buena, puede que haya un déficit de confianza, pero la inseguridad o ver la entrevista como una amenaza a vuestra persona no os va a ayudar a conseguir el trabajo. Hay que hacer un esfuerzo en la dirección contraria.

Siempre comento a mis alumnos/as diversas cosas relacionadas con estas sensaciones.

Primero, a las personas que me dicen que tienen miedo de ser evaluadas, que no les gusta que las evalúen, les digo que hay que aceptar la evaluación como algo normal. ¿Por qué? Porque evaluamos constantemente. El ser humano ha de evaluar, para detectar amenazas, para elegir qué quiere, para decidir de quién rodearse. Lo hace todo el mundo, constantemente. Tú también. Mejor que aceptemos que es normal evaluar.

El problema viene cuando uno/a no se siente seguro/a consigo mismo/a. Cuando esto pasa no queremos que el/la otro/a vea lo que nosotros/as vemos en negativo de nosotros/as.

Por otro lado, y para reforzar que la entrevista es una oportunidad, la entrevista de trabajo es una situación, como en un examen, donde el temario lo tenemos y lo deberíamos conocer de sobra. El temario somos nosotros/as y la profesión. Debería ser sencillo, ¿no? Esta claro que hay que preparárselo… ¿o iríais a un examen sin haber estudiado? El temario lo sabéis, sois vosotros/as. Preguntarán sobre la oferta, la profesión, vuestros conocimientos, vuestro currículum… sabemos el temario sólo hay que prepararlo y saber explicarlo

Y confiar en él, o sea, en vosotros/as.

Espero que el post haya sido de vuestro interés y que afrontéis la próxima entrevista como lo que es, una oportunidad.