Marca personal 2.0

Hemos escuchado en muchas ocasiones hablar sobre la marca personal en las redes.  ¿En qué consiste? ¿Es válido para todos los perfiles profesionales? ¿Qué hemos de hacer para desarrollarla?

En primer lugar, hay que tener en cuenta que, cuando hablamos de marca, hablamos de una imagen, de un nombre, de un identificativo al que le atribuimos una serie de conocimientos, competencias, valores y knowhow. La marca es algo completamente definido, especializado y único.

Cuando establecemos nuestra marca personal, lo que estamos haciendo es exponernos como expertos en alguna materia. Permite que nos identifiquen de forma clara con una profesión o una forma de hacer. Todos tenemos principios que nos definen y de los que nos podemos sentir orgullosos. “Soy un buen padre de familia”, “soy un trabajador constante”, “soy creativo”, “siempre intento aplicar un punto de vista alternativo”… son posibles definiciones que nos podemos aplicar. En el caso profesional, hoy día se requiere, con la inmersión en la que estamos con el 2.0, que nos mostremos como expertos. Las redes sociales pueden ayudar mucho a ello.

Considero que se puede aplicar el concepto de marca personal a todas las profesiones, incluso a la forma de trabajar.

personal branding Puedes hacer bandera de lo profesional que eres, de tu seguridad en tu trabajo, seas administrativo o ingeniero. Evidentemente, hay redes que van dirigidas más a unas  profesión que otras, pero seguro que podemos encontrar cuál nos interesa. Hemos de escoger qué red social nos puede interesar más. Evidentemente, Youtube, por ejemplo, es muy útil para trabajos donde podamos enseñar en formato audiovisual nuestra producción laboral: periodistas, profesionales del audiovisual, actores, formadores… Pinterest puede ser útil para profesionales donde su producto sea muy visual: cocineros, diseñadores, arquitectos…

Pero para realizar la selección de las redes donde vamos a difundir nuestra imagen o marca personal, hemos de tener claro qué marca. Para definir la marca hemos de:

  • Saber qué queremos ser. Tener un objetivo muy claro que guíe nuestra estrategia.
  • Confiar en nosotros como expertos en la materia.
  • Decidir qué conocimientos, competencias, habilidades y aspectos de nuestra trayectoria nos definen y nos interesa destacar.
  • Escoger nuestra imagen, foto, y que sea en todos los canales de difusión la misma. Ayuda a crear marca y a identificar fácilmente a la persona.
  • Decidir cómo queremos que nos vean y saber qué imagen damos. Hemos de tener indicadores sobre esta imagen. Ver si comunicamos lo que queremos comunicar. Algunos indicadores son: número de entrevistas, comentarios de los lugares donde publicamos o estamos presentes, número de consultas… Ya hablaré sobre ello en otro post.
  • Definir el valor añadido que aportamos, nuestra especificidad y carácter diferenciador.
  • Ser conscientes que toma su tiempo, pero que también, bien elaborada la marca, da sus resultados. Una marca trabajada a medias denota poca constancia, poco interés, inseguridad en la marca… por eso es importante que sepamos cuánto tiempo tenemos y elegir bien por dónde distribuimos nuestra marca personal y qué contenidos compartimos.
  • Escoger muy bien nuestro target: los clientes, aquellos que les puede interesar nuestro trabajo.
  • Controlar nuestra imagen. Cuidado con los perfiles más personales de Facebook y Twitter.
  • Conocer muy bien las características de las redes, su público, su funcionalidad y aplicaciones… para poder escogerlas bien y utilizarlas de forma óptima.
  • Escoger un titular, un lema o una frase que nos defina. El alma de nuestra marca.
  • Decidir las palabras claves que nos definen ( ¡y por las que nos encuentran en San Google!).
  • Conocer, ni que sea mínimamente, cómo funciona el posicionamiento en la red.
  • Difundir, difundir y difundir nuestra marca.
  • Crear red, contactar, promover, tomar la iniciativa, generar debate, difundir ideas… Ser activos y proactivos.

¿Y qué es lo que no tenemos que hacer?:

  • No concretar bien nuestro objetivo, nuestra marca. Tener dudas sobre ello puede resultar negativo para nuestro objetivo, porque el trabajo realizado será más disperso y transmitiremos sensaciones que jugaran en nuestra contra, como parecer poco constantes.
  • No definir bien los valores, competencias, conocimientos y palabras claves que nos definen.
  • Equivocarse con el target.
  • Utilizar una imagen, foto o insignia profesional no adecuada o diferente entre un canal escogido u otro.
  • No cuidar nuestros contactos, no responder a mensajes ni ser proactivos con ellos.
  • No cuidar nuestra imagen. Tener un Facebook, por ejemplo, en abierto que no nos interese. O estar etiquetado en fotos no muy profesionales.
  • Tener el perfil o la marca desarrollada a medias.
  • Querer abarcar mucho con el tiempo que tenemos disponible.
  • Escoger canales que no nos servirán especialmente para nuestro objetivo.
  • Equivocarnos con las técnicas o medios escogidos. Por ejemplo, hay gente que decide colgar un videocurrículum cuando no dominan bien la cámara o la exposición en público. Podemos dar una imagen que no es la que queremos.
  • Difundir trabajos a medio hacer o de baja calidad. A veces, decidimos difundir un blog que no está actualizado o que escribimos puntualmente o podemos compartir un portafolio inacabado o pendiente de mejorar. Mejor acabarlo primero. Otros deciden difundir un perfil de una profesión de la que se espera que compartan trabajos realizados y no hay ninguno (arquitectos, guionistas, diseñadores 3D, diseñadores gráficos…).
  • No tener conocimientos informáticos mínimos o sobre redes sociales o posicionamiento.

Tengamos el perfil profesional que tengamos, podemos crear una marca. Sólo se trata de escoger bien los canales y saber qué difundir y no hacer los errores antes comentados.

Si en nuestras redes tenemos un perfil profesional, nos tratarán y se dirigirán a nosotros como profesionales. Esto a veces entra en contradicción con nuestros perfiles personales de Twitter y Facebook, por ejemplo. Hemos de cuidar la imagen y saber que nos pueden visitar a estos otros perfiles y que puede que no les interese lo que ven en ellos. Puede ser interesante que nuestro perfil en las redes que utilizamos de forma personal no sea nuestro nombre directamente, para no ser hallados fácilmente.

Y hasta aquí el post de hoy, un post teórico sobre la marca personal. En futuros posts, intentaré poner esto en práctica, para que veáis cómo podemos hacerlo.

Espero que os haya sido de interés.

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