El primer minuto de la entrevista

En posts anteriores, escribí sobre la importancia de la primera impresión y sobre cómo construye, quien se encarga de la selección, la imagen del candidato a través de las informaciones que va recopilando de él mediante el currículum o perfil del portal de empleo, la carta de presentación, las redes sociales o la llamada telefónica. Hoy os explico qué hemos de tener en cuenta para dar una impresión adecuada en el primer minuto de la entrevista.

Este primer minuto sirve para aceptar las hipótesis que se había generado el entrevistador antes de la entrevista o para descartarlas y generar unas nuevas.

La impresión en este primer minuto de la entrevista, es un proceso natural que ocurre a todo el mundo y que puede dar una información vital para la toma de decisiones sobre si ese candidato sigue o no en el proceso. ¿Qué elementos propios del candidato entran en esta configuración de la imagen en el primer minuto de la entrevista?:

  • La comunicación no verbal.
    • Tono y volumen de la voz.
    • Imagen física. Ropa. Detalles.
    • Rasgos físicos. Constitución. Estatura.
    • Dar la mano.
    • Actitud corporal.
  • La comunicación verbal.
    • Qué decimos.
    • Cómo estructuramos las frases.
    • Coherencia gramatical.
    • Titubeos y/o correcciones
  • Nuestro comportamiento/actuación.
    • Seguridad
    • Distancia-cercanía.
    • Seriedad- Formalidad

Hemos de considerar que todos estos factores interaccionan con el sistema de creencias que tenga el entrevistador, por lo que puede haber diferencia en la valoración de una persona.

Los requisitos y condiciones de la oferta y de la profesión, así como la idea que tiene la empresa sobre cómo ha de ser ese trabajador, también influye en esta imagen creada.

¿Qué hemos de hacer? Conocer la profesión, leer la oferta, prepararse la entrevista, conocer cómo es un proceso de selección… todo eso ayuda a que nuestro comportamiento sea más adecuado. A más conocimiento, más seguridad y sensación de control. Veamos unos consejos sobre cada uno de estos apartados:

COMUNICACIÓN NO VERBAL:

Como escribí en su día sobre la comunicación no verbal en un post, excepto en la ropa que uno elige llevar, soy partidario de que el candidato no incida directamente sobre ella. La comunicación no verbal es muy difícil de controlar. Si lo intentamos hacer durante una entrevista, por la complejidad y multitud de elementos que tiene, puede hacer que perdamos naturalidad y que quitemos energía de otros aspectos muy importantes, como la escucha. Es decir, estar atentos a la expresión del cuerpo, del tono, volumen y ritmo de la voz, de las manos, de nuestros tics, de la postura, de la mirada… es mucho.

Para tener una comunicación adecuada no hay nada mejor que estar tranquilos y seguros de uno mismo, con humildad. Es nuestro carácter, nuestro estado de ánimo, nuestra emoción la que da forma a cómo comunica nuestro cuerpo. Es eso en lo que tenemos que incidir.

Eso no quita que si, en un momento dado, detectamos algo inadecuado (un ruido con el pie continuo, estar mal sentados…) lo corrijamos, pero sin castigo a nuestro comportamiento, es decir, la crítica a cómo lo estamos haciendo mejor que se haga después de la entrevista, no durante. Durante, hemos de estar con fuera, con el entrevistador, no en nuestro intramundo.

Está bien saber qué no se ha de hacer, pero es que hay cosas que son básicas y que casi nadie las hace:

  • No invadas espacios del entrevistador.
  • No des la mano como si fuera mantequilla.
  • No te sientes de forma inadecuada, como en el sofá de casa…

La cosa se vuelve más peliaguda cuando leemos en artículos o posts cosas como:

  • Contacto visual del 70% a los ojos.
  • No te rasques la nariz ni te toques la oreja.

No digo que no puedan tener razón en algunos casos, pero la gente se lo toma tal como se dice y no es así. No es que si te rascas la nariz o si te la tocas es que estés mintiendo. Los que sufrimos de rinitis estaríamos siempre mintiendo con esta lógica simple. No se analiza sólo este comportamiento, sino todo el cuerpo y en un contexto. No es el hecho de rascarse la nariz, es lo que transmite todo tu cuerpo y en ese momento dado, lo que está pasando, lo que le da un significado u otro a este hecho.

Sí que considero importante en la comunicación no verbal:

  • Sentarse bien, sin ahogar la vía de salida del aire (estómago), para poder tener un volumen y tono adecuado, mostrando presencia y actividad, seguridad.
  • Los pies, como mínimo uno bien plantado en el suelo. Tiene que haber una mínima tensión, entiéndase de forma positiva, para que el cuerpo tenga presencia y la voz salga nítida y sin titubeos.
  • Quien tenga tendencia a tener un volumen alto que lo baje, y quien lo tenga bajo, que lo suba, hasta llegar al volumen adecuado. Dejemos al cuerpo que lo haga por sí sólo, que es más listo que nosotros. ¿Cómo hacerlo? Mirando a la otra persona, teniendo consciencia de él y queriendo comunicarnos con él, con tranquilidad y seguridad. Ya veréis como así, se adecúa el tono y el volumen.
  • La ropa, escribiré un día sobre ello, porque también es todo un mundo. Además, intentaré contar con la colaboración de una experta en imagen, pues seguramente, os puede dar más detalles que yo. A rasgos generales, no siempre la opción traje y corbata es la adecuada. Depende del puesto de trabajo. Siempre, eso sí, ropa limpia, planchada y en buen estado.
  • Sobre dar la mano, también escribiré próximamente un pequeño post. Si me permitís, sólo diré que se ha hablado mucho, demasiado sobre este tema y que creo que, en determinadas ocasiones, está muy sobrevalorado. Pero ya hablaré otro día de esto.
  • Evitemos olores fuertes. En un espacio reducido, hay perfumes, u otros olores, que ahogan y causan mala impresión.

Conclusión sobre la comunicación no verbal en el primer minuto de la entrevista;

Es básica para que el entrevistador se haga una imagen del candidato que lo acerque o lo aleje de la consecución del puesto, pero es difícil que podamos controlarla directamente, excepto la ropa que escojamos y, por ejemplo, dar la mano. Una buena apariencia física, adaptada a la oferta de empleo y una seguridad en uno mismo, apoyada, seguramente, en la preparación de la entrevista, puede ayudar a ofrecer una comunicación no verbal adecuada.

COMUNICACIÓN VERBAL

La coherencia de lo que decimos, las frases conexas, la comunicación adecuada a la situación y contexto, las construcciones gramaticales sencillas, no cortas, ni muy largas… ayudan a una primera imagen positiva.

Quien tenga un buen uso del lenguaje, lo puede explotar, siempre que sea adecuado al puesto de trabajo. Está bien el uso de tecnicismos. Hemos de pensar que, en este primer minuto de la entrevista, no hay conversaciones profundas, por lo que debemos tener claro que las frases utilizadas son de introducción a la entrevista (una primera pregunta como: ¿qué es lo que le interesó de la oferta) o de relajación y distensión (¿e ha sido fácil encontrar las oficinas?).

No hay que confundir comunicarse bien con ser muy expresivo o hablador o ser muy extrovertido. No es necesario. Es una comunicación adecuada. Hay gente tímida que se expresa muy bien, correctamente… A veces se confunde la idea de vendernos bien con tener que ser muy expresivos en la entrevista. Un lenguaje oral sin titubeos, inseguridades ni correcciones da sensación de seguridad. Pero para ello, como comentaba con la comunicación no verbal, es importante estar seguro de sí mismos, de los conocimientos que se tienen y de haberse preparado la entrevista.oratoria

Qué más no hemos de hacer al hablar:

  • Usar palabras/expresiones muletillas: “lo que quiero decir”. “vale”, “¿me entiendes?”
  • Respuestas muy cortas a preguntas abiertas.
  • No devolver el saludo.
  • Memorizar qué se va a decir.
  • Hablar demasiado…

De nuevo, una buena preparación, una actitud de escucha activa para adaptar lo que decimos a lo que se nos pide y una buena dosis de seguridad, son importantes para una adecuación de la comunicación verbal… y un buen uso del lenguaje nunca está de más.

NUESTRO COMPORTAMIENTO/ACTUACIÓN.

La actitud, siempre la actitud. De hecho, ésta es la que organizará nuestra comunicación, le dará cuerpo a la comunicación verbal y no verbal. Por lo tanto, es en la que más hemos de incidir.

Comparad una actitud positiva, relajada y activa, atenta, facilitadora, flexible, segura, con empatía… con una actitud insegura, desconfiada, pesimista o negativa, controladora, en exceso autocrítica (menos atención y menos escucha activa…), poco atenta o despistada… ¿Cuáles de los dos conjuntos de actitudes creéis que tendrá más consecuencias positivas? Obvio, ¿no?

Repasemos. De qué depende esta actitud:

  • De la seguridad y autoconfianza que tengamos.
  • De la seguridad que tengamos respecto a poder realizar esa profesión o lo que demanda la oferta.
  • De la preparación que hayamos hecho de la entrevista.
  • Del conocimiento y experiencia que tengamos en procesos de selección.
  • Del dominio que tengamos de la autoventa y de la comunicación en entrevista.
  • Del dominio que tengamos de nuestra comunicación verbal y no verbal.
  • De lo que nos inspire la persona que nos va a entrevistar.
  • De la motivación que tengamos.

Las soluciones para potenciar algunos de estos puntos pasan por la formación en oratoria, teatro, competencias, coaching, terapias, lectura…

Otras dependen de ir asumiendo experiencia en procesos de selección y de obtener conocimientos, como puede ser para prepararse la entrevista o para dominar bien la profesión.

Hasta aquí, el primer minuto de la entrevista aunque, de nuevo me ha vuelto a salir un post largo… más de un minuto… y he recortado… da para mucho y tengo la sensación que me quedo corto, pero ya lo iré matizando en otros posts. De hecho, iniciaré una serie de categoría de posts breves… a ver si tengo éxito… 😉

Un saludo y hasta el siguiente post.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*


*